El uso de champús y de otros productos capilares con ingredientes químicos pueden perjudicar las defensas naturales de nuestro cabello y obstruir los poros del cuero cabelludo alterando la producción de sebo. Si bien dejan una sensación de limpieza y de suavidad en el pelo gracias a la fina capa de silicona con la que lo cubren, no tienen un efecto beneficioso real.

El champú natural, adaptado a cada tipo de cabello o circunstancias, puede proporcionar la hidratación y nutrición que precisa la fibra capilar. Sin embargo, puede requerir de un cierto tiempo de adaptación. Por ello, al principio, el pelo se puede ver seco o graso, apelmazado o sin brillo, según los casos.

La duración de esta adaptación varía según el cabello, los productos a los que haya sido expuesto y la frecuencia del lavado. Generalmente dura entre una o dos semanas, aunque hay casos en los que puede durar más -y requerir de cierta paciencia- y otros en los que no se precisa.

 



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